Licenciada en Letras (UNMDP), Conicet.
fernanda.mugica@gmail.com

El sitio web de Milton Läufer – http://www.miltonlaufer.com.ar/” – fue creado en el año 2001. Allí, el escritor argentino –que es además programador, licenciado en Filosofía y diplomado en Producción Musical y Multimedios– publica asiduamente sus producciones. El título de la página web es el nombre del autor: “milton läufer”, así, en minúsculas. Lo primero que salta a la vista cuando ingresamos es el iframe de fondo, que en verdad es un poema visual en el que la letra “aleph” del alfabeto hebreo se replica indefinidamente en forma de espiral, generando una ilusión de movimiento. Además, encontramos un menú con sus trabajos filtrados por categorías, un buscador para poder llegar a ellos a partir del título, una sección de trabajos para terceros, otra denominada “últimos shows”, su biografía, la licencia de copyright, un apartado con publicidades y el link a paypal para realizar donaciones. Toda la página –a excepción de algunas obras que tienen títulos en español– está escrita en inglés.

¿Puede reseñarse un sitio web? Si le damos a la reseña esa libertad ambulatoria del ensayo, que –como señala Eduardo Grüner– reconoce un comienzo, pero no un origen, un propósito, pero no un fin, quizás podamos recorrer algunas de las más de noventa piezas que forman parte del sitio de Läufer. Y nos tocará avanzar, casi en estado de desvelo, por un territorio que es y no es el de la literatura argentina, un territorio que generará incomodidades, quizás, porque como dice Valeria Mussio, la literatura electrónica resulta peligrosa –así como resultaban peligrosos los gauchos matreros que escapaban a la ley de vagos– porque es un cuerpo libre recorriendo el espacio.



Sin dudas, reseñar un sitio web no es lo mismo que reseñar un libro, una obra de arte, una película. En principio, porque un sitio web puede cambiar de un momento a otro, entonces podríamos reseñar una versión del sitio en un momento dado del tiempo, o podríamos pensarlo como una obra viva, que cambia a medida que el tiempo pasa. En el caso de http://www.miltonlaufer.com.ar/”, al tratarse de una página web con producciones de literatura computacional, otra de las preguntas que surge es si es necesario o no comprender el código, saber cómo fueron programadas. En su artículo sobre estética de la materialidad en la literatura electrónica, Serge Bouchardon distingue entre una materialidad textual, otra de interfaz y otra del propio medio –tanto software como hardware. De allí que sería posible leer, por ejemplo, además de los textos, una retórica de la interfaz del sitio de Läufer, o de alguna de sus obras, en tanto se trata de producciones en las que el material visual, la forma de las palabras, sus movimientos, el espacio que ocupan en pantalla, la interacción con el lector, la lógica de los hipervínculos –entre otros elementos– tienen efectos estéticos singulares. Y, también, sería posible leer los modos particulares en que la lógica del código colabora con esos efectos estéticos de las obras. En “Gorila Esquizo” –por ejemplo–, el bot que Läufer programó en 2017 y combina titulares de los diarios La Nación y Clarín para publicarlos cada veinte minutos, la decisión de interrumpir los titulares a la mitad para dar lugar a otra voz, genera un efecto de enloquecimiento que resuena en los modos de articulación de los discursos en nuestra época. Y se trata de un efecto que responde a la materialidad de un código, a una lógica programada.

De todos modos, siempre es posible centrarse en el impulso literario de estas producciones, leer sus textos, leerlos incluso en su posición excéntrica, como propone Claudia Kozak: “en su fuera de sí”. Nuevos objetos en los márgenes del canon, que a veces tienen lugar también en los márgenes de los propios objetos. Si hacemos clic en el sitio de Läufer con el botón derecho del mouse e ingresamos a “Ver código fuente de la página”, nos encontramos con que también allí incorpora algunos experimentos literarios. A modo de comentario dentro del código, Läufer escribe el siguiente poema –en inglés y en mayúsculas en el original –la traducción es mía:

SI ESTÁS CHECKEANDO EL CÓDIGO DE ESTA WEBSITE
PORQUE SOS UN AMANTE DEL CÓDIGO
DEBERÍAS SABER
QUE EL CÓDIGO NO ME IMPORTA UNA MIERDA
EN ABSOLUTO
ES DECIR, ME GUSTA EL CÓDIGO
APRECIO UN BUEN CÓDIGO
PERO NO ACÁ
(DE VERDAD TRATO DE ESCRIBIR CÓDIGO ELEGANTE
CUANDO TRABAJO
EN ALGO QUE PRODUZCA DINERO
NO PORQUE ME GUSTE EL DINERO [QUE ME GUSTA]
SINO POR CONSIDERACIÓN
A LOS POBRES PROGRAMADORES QUE VERÁN EL CÓDIGO
EN EL FUTURO)
SI ESTÁS BUSCANDO ESO
(LINDO CÓDIGO, NO EL FUTURO –ESO TAMPOCO LO ENCONTRARÁS ACÁ)
ESTÁS EN EL LUGAR EQUIVOCADO
POR LO GENERAL PROGRAMO ESTAS COSAS
CANSADO A LAS 5 AM
Y NO TENGO TIEMPO DE CHEQUEARLAS
COMO SI EL CÓDIGO FUERA UN POEMA
HAY CÓDIGOS QUE LO SON. NO
ESTOS. NO LOS MÍOS.
SI FUNCIONA, FUNCIONA.
EMPECÉ A PROGRAMAR CUANDO TENÍA 7
EL TIPO QUE ME ENSEÑÓ TENÍA UNA LISTA EN SU PARED
--EN LA “SALA DE COMPUTACIÓN” (SI NO SABÉS QUÉ ES
PROBABLEMENTE NACISTE DESPUÉS DE 1990).
ENTONCES ÉL TENÍA EN LA PARED DE SU SALA DE COMPUTACIÓN
UNA LISTA
“EL DECÁLOGO DEL PROGRAMADOR”
EL PRIMER MANDAMIETO ERA “SI ALGO
FUNCIONA,
NO LO TOQUES”
VIVÍ, VIVO,
Y VIVIRÉ CON ESE MANDAMIENTO.
MI GATO ESTÁ RONRONEANDO EN MI LAPTOP. SU NOMBRE
ES HARVEY [POR PJ].
HARVEY ES ASÍ


|\---/|
| o_o |
\_^_/


(COPIÉ EL PRIMER RESULTADO DE GOOGLE PARA
“ASCII ART CAT”).
QUE TENGAS UNA LINDA VIDA.

La problemática de la elegancia o no del código es el tema central de este poema. Por supuesto, no es el único espacio en el que Läufer hace dialogar arte y técnica, literatura y código computacional. Muchas de las producciones que forman parte de este sitio web trabajan a partir de textos de otros autores ya consagrados. Así como el Stochastische Texte (1959) de Theo Lutz, una de las primeras obras de literatura digital, se basaba en estructuras oracionales simples tomadas de El castillo de Franz Kafka, Läufer parte en sus producciones de obras de Borges, Lamborghini, Rulfo, entre otros. Ese es uno de los motivos por los que decidí ensayar posibles respuestas a la pregunta del título, a partir del análisis de su sitio web: porque considero que en él conviven una serie de elementos que provienen de tradiciones disímiles y se encuentran integrados entre sí.

El análisis de la obra Lagunas, disponible en el sitio desde 2015, puede resultar productivo para pensar de qué modos las páginas web en tanto objetos de estudio proponen otras lógicas de funcionamiento, distintas a las del libro, las obras de arte o el film. Lagunas es una obra de literatura digital que parte de una novela escrita de modo “tradicional”, presentada por Läufer como tesis del MFA de Escritura Creativa que realizó en la Universidad de Nueva York. La novela está estructurada, por un lado, a partir de una línea narrativa en la que el protagonista –cuyo nombre no se menciona– se instala en una ciudad desconocida para cuidar al gato de unos amigos; y por otro, a partir de una serie de recuerdos, fragmentos retrospectivos, del mismo personaje. En esta segunda línea –la de la memoria del protagonista– interviene un algoritmo combinatorio que va generando los diversos capítulos. Se trata de un algoritmo que Läufer programó en PHP desde cero y que, de entre unos quinientos fragmentos escritos de forma separada, combina veinticinco al azar para dar como resultado los capítulos sobre el pasado del personaje, siempre a partir de “ciertas restricciones semánticas, sonoras y de extensión” (Laufer, 2015). Luego, un segundo programa, también en PHP, crea cada copia de la novela, que siempre es diferente y que puede materializarse en formato PDF, Mobi (Kindle) o e-pub.

Para descargar Lagunas, es necesario completar un formulario con la dirección de e-mail, verificar que somos humanos a través de un captcha con la leyenda “Demuestre que usted tiene ADN” y elegir el formato. En todos los casos, al hacer click en el link que llega desde la página web a nuestro correo, recibimos una versión única. No existen dos textos iguales de esta novela. Si queremos descargar otra versión desde la misma dirección de correo electrónico, debemos esperar un mes. Además de las variaciones que se producen con cada descarga, también es posible acceder a versiones anteriores en lo que al texto respecta, como si se tratara del archivo changelog.txt de un software. La versión actual es la 0.98.5, pero si observamos el registro de cambios, nos encontramos con que, entre otras muchas cosas, en 2018, por ejemplo, Läufer corrigió algunas erratas o cambió la frase “evidentemente debía ser de hace más de diez años” por “evidentemente debía ser de hace más de veinte años”. Se trata de una novela que se actualiza con el tiempo y que varía de descarga a descarga. La copia que recibimos en nuestro mail además de indicar que se reservan los derechos de autor, incorpora la siguiente leyenda: “Copia única código 1729. Versión: 0.98.5. Generada para fernanda.mugica@gmail.com”. Respecto de la relación entre la línea narrativa –dieciséis capítulos que avanzan en función de lo que le ocurre al protagonista– y la del recuerdo, es posible afirmar que se encuentran intercaladas, pero que no hay una relación de causalidad entre una y otra. Los recuerdos surgen de manera aleatoria y todos comienzan del mismo modo (“Va a dar clases a la universidad, al igual que otros dos días por semana. Viaja en el tren del sur, el tren de las ocho y veinte”). Esto hace que el cambio que se produce al descargar cada copia no sea un mero ejercicio formal: la memoria y la subjetividad quedan escenificadas en su complejidad y en sus diversas dimensiones, quedan problematizadas a partir de la multiplicidad de versiones. Y, además, la posibilidad que habilita lo tecnológico no se limita a la novedad o al mero juego –algo muy frecuente en otras producciones de literatura digital– sino que tiene una funcionalidad, está puesta al servicio de la composición de la obra y de las reflexiones sobre memoria y lenguaje que también tienen lugar en el propio texto. Es, en definitiva, una novela que viene a confirmar la idea de que el diálogo entre arte y tecnología produce cambios no sólo en las obras mismas, sino también en sus modos de producción, circulación y consumo: una novela publicada en una página web, sin intermediación de ninguna editorial y que puede descargarse de forma gratuita.

Reseñar una página web de literatura digital puede significar, entonces, pensar en el diálogo específico que se produce entre el trabajo con materiales de autores consagrados y la experimentación digital. Es decir, pensar en los nuevos ecos y significaciones que un sitio web puede generar, diversos respecto de la existencia material en formato libro, y respecto de formas previas de apropiación en literatura, con las que también dialoga.