Directora Instituto de Investigación en Políticas Públicas y Gobierno (UNRN)
Profesora investigadora UNRN-UBA. Dra. En Ciencia Política (UB)

Según sus etimologías, creatividad es “facultad” y “capacidad de creación”. En un mundo donde casi todo parece creado, la habilidad para encontrar huecos innovadores resulta de lo más novedosa.

Con mayor rapidez o sofisticación técnica, las funciones que cubre la tecnología pegan la vuelta y retrotraen ciertos avances a sus inicios más fundamentales. Luego de varios experimentos, los sistemas de mensajería llenaron el espacio que dejaron vacante las líneas telefónicas. Los podcast conviven con la radio y las plataformas audiovisuales con la televisión.

Las narrativas tradicionales, sustentadas en el broadcasting, se escurren a través de plataformas digitales protagonizadas por influencers y usuarios comunes. Entonces, preguntar por la innovación es pararse en una frontera. Navegar por el margen. Encontrar intersticios dentro de las narrativas tradicionales y las tecnologías innovadoras.

Las ideas relacionadas con las interacciones -necesarias en un mundo mediatizado en un contexto digital- permiten correrse de las tecnologías innovadoras para incursionar en innovaciones centradas en los vínculos y las relaciones.

Las formas de interpelación, de segmentación y de interacción con los usuarios constituyen modos novedosos de situarse en espacios de interacción. La creatividad, que aún se asienta en la proliferación de tecnología, irrumpe del modo menos pensado en las relaciones que ella fomenta.

Entre todas las posibilidades que aparecen con la instalación de la instantaneidad como marca de periodización y la creación de nodos como forma de segmentación comunitaria, la cocreación asoma como potencial innovación para la gestión de contenidos. Es a partir de la interpelación a los usuarios que se obtienen ideas, aportes, imágenes y datos que luego pueden procesarse de manera profesional. Sin embargo, la posibilidad de gestionar de manera comunitaria la formación de grupos es una de las características más creativas que se analizan en los últimos tiempos.

En las experiencias relacionadas con productos de no ficción, la interacción tradicional entre productores y audiencia se caracterizó por la asimetría de saberes y la diferencia ante la potencial toma de decisiones sobre los contenidos. En un contexto signado por el uso de plataformas, la asimetría de saberes acerca de los acontecimientos que se producen off line se equilibra o se invierte. Es a partir de esta ruptura que las audiencias cobran una actividad mayor y se constituyen como usuarias a través de prácticas innovadoras que las tienen como protagonistas. Con el incipiente protagonismo, que deja abiertos espacios para sus intervenciones, los usuarios tienden a corregir, interpelar, contradecir y aportar datos desconocidos para quienes producen información.

Es a partir de estas relaciones que surge la idea de cocreación. Sin embargo, para ir más allá, se producen experiencias que toman esta idea de asociación entre productores y usuarios para ir más lejos.

Algunos se asocian para garantizar financiamientos. Otros, para negociar datos informativos y temas de interés. Finalmente, y de forma creativa, comienza a aparecer sociedades de productores y usuarios que cocrean comunidades en las cuales sentirse cómodos y poder interactuar. La creatividad no reside solamente en la facilidad tecnológica de compartir de manera instantánea. Además, es vital para gestionar aquellas variables que optimizan y vuelven factibles las experiencias de publicación. Queda claro que en las experiencias digitales, la interacción genera innovaciones narrativas a partir de las cuales los usuarios acceden a espacios creativos a la hora de contar. Acorde con las pericias de quienes gestionan los productos pueden resultar intervenciones amables o disruptivas y abonar a la historia o desvirtuarla por completo.

En los casos de cocreación para el financiamiento o la gestión de segmentos comunitarios, la acción de los usuarios se vuelve central para la puesta en marcha y potencial sostenimiento del producto, lo cual requiere altos índices de comprensión, interacción y confianza con la comunidad.

Las innovaciones, que permiten crear con otros se vuelven piezas centrales. Claro que no es por la tecnología que desarrollan ni por los avances tecnológicos que ponen en juego. El aporte creativo de la cocreación como insumo conceptual de generación, sostenimiento y producción en asociación con los usuarios es fundamental para la sustentabilidad de la industria, los ambientes culturales que genera y las potenciales libertades de los usuarios.

Aquellas primeras acciones, que emergieron tímidamente a través de aportes acotados en relación con el contenido abren un panorama alentador acerca de su expansión. La asociación para el financiamiento y la construcción de públicos abre espacios para la inclusión de nuevas ideas, estilos de gestión y construcción de sustentabilidad financiera. Sin desmerecer a la ciencia y la tecnología y sus innovaciones, la construcción reticular de la sociedad y sus potenciales asociaciones son muestras de una creatividad amplia, necesaria y alentadora.