La celebración simbólica del primer cuarto de siglo del E-learning, es una buena excusa para hacer un paneo general sobre cómo se va conformando el E-learning, con un foco en la Educación Superior de la Rep. Argentina. En este artículo vamos a solapar los significados de E-learning, Educación en línea, online learning etc.

Ya en 2014 (Schwartzman, Tarasow Trech: 2014 ) decíamos que el E-learning, o la educación en línea, no puede entenderse como un concepto aislado monolítico y homogéneo: “En primer lugar, la Educación en línea (EeL) no es una idea en abstracto. No es un producto resultado de una invención milagrosa en un laboratorio aislado, ni la consecuencia natural de la evolución tecnológica. Se trata, (al igual que la Ead, al igual que la tecnología, al igual que la educación tal como la conocemos) de un artefacto o dispositivo socio-técnico, co-construido a través de un proceso que involucra actores humanos y no humanos, relaciones de poder, relaciones interinstitucionales, vínculos, trayectorias históricas y variaciones tecnológicas, entre otros” Esto quiere decir que al preguntarnos por el estado del campo, en realidad lo que hacemos es revisar una gran red en la que se despliegan las tensiones, interjuegos, movimientos y a veces guerras salvajes, entre los actores relevantes.

De acuerdo al marco teórico desarrollado por Pinch y Bijker para entender el desarrollo de la tecnología, cada nuevo dispositivo va atravesando un período de “flexibilidad interpretativa”, en el cual los diferentes grupos involucrados le asignan diferentes sentidos al mismo. Estos significados que cada grupo relevante atribuye al nuevo artefacto se confrontan y tensionan. Lo que podría ser un diseño perfecto y adecuado para un grupo, podría ser problemático para otros. ¿Cómo se usa, para qué se usa, qué utilidad tiene? ¿Cuál es el mejor modelo? Las respuestas a estas preguntas se van construyendo durante el período de la flexibilidad interpretativa.



Entonces, si consideramos al E-learning como un nuevo dispositivo cada uno de los grupos relevantes tendrá una respuesta diferente y en algunos casos muy diferentes, si se le consulta a un responsable administrativo, los docentes, los alumnos, o el equipo de dirección o tecnológico de una institución. Estas tensiones intrainstitucionales se conjugan con las tensiones de otras instituciones similares y otros actores relevantes: empresas, Estado, comunidades de desarrolladores, ingenieros, etc, cada uno con intereses muy distintos sobre el dispositivo.
Estos vaivenes interpretativos, tienden a cerrarse o definirse en lo que Pinch y Bijker denominan “momento de clausura” (closure”) o cierre de la controversia, en el que los diferentes actores van logrando acuerdos y el dispositivo toma una forma más definitiva y estable que satisface suficientemente a los distintos grupos.

Institucionalizar y regular

En tanto se va dando al cierre de las controversias, y el sentido del dispositivo tiende a estabilizarse, se da paralelamente un proceso de institucionalización. Ésta no sólo permite la regulación y la transmisión sino también el control y la sanción de aquellas "interpretaciones" del dispositivo que no cuadran dentro de los acuerdo de estabilización inicial. El Estado (como parte de los actores relevantes), interviene para intentar regular y distinguir las “buenas” de las “malas” interpretaciones de un dispositivo.

En el caso del E-learning su closure, como un nuevo dispositivo está vinculado a diferenciarse de la Educación a Distancia (EaD). Si bien un principio podía entenderse al E-learning como una evolución tecnológica de la EaD, en tanto apunta y permite solucionar problemas diferentes emerge como dispositivo diferente a la EaD y no solamente una evolución tecnológica. (Tarasow,2014). Cierto, muchos de los problemas que intenta solucionar coinciden con los de la EaD, como el ideario de inclusión y apertura, pero el closure, la construcción del sentido del E-learning fragua en el momento que se separa de la EaD.

La necesidad de generar una normativa para regular las actividades de E-learning por parte del Estado, conlleva entonces a establecer algunas definiciones que de hecho configurarán algunas de las tensiones del campo. Podemos ejemplificar cómo las decisiones de las actores van configurando y dando sentido al dispositivo. Si tomamos como ejemplo la normativa de la República Argentina en lo que respecta los estudios de grado y posgrado en su modalidad en línea, la normativa vigente más significativa son las Resoluciones ministeriales 1717 y la resolución de la CONEAU 160/11. En ambas se considera las características de lo que se entiende la modalidad a distancia y los requisitos para solicitar la acreditación del Estado.

Así, en la normativa se entiende a toda propuesta académica no presencial como “Educación a distancia” que incluye todas las modalidades y todas las formas de aprendizaje mediado por tecnologías.
La reglamentación pondera también alguno de los elementos importantes a considerar en la evaluación de una propuesta en línea, en los que los materiales de estudio tienen que ser presentados de antemano. Este hecho resulta interesante de explicitar. Sin duda se trata de una necesidad “heredada” de la Educación a Distancia, soportada por materiales impresos, en los que la distancia impedía un contacto fluido con docentes y tutores. La propuesta y la calidad de la misma, podía entonces inferirse a partir del material que los alumnos recibían como principal insumo para ponderar la calidad y seriedad de la propuesta.
Sin embargo y como parte del cambio en el “sentido” del dispositivo una propuesta que se desarrolla en línea en la actualidad permite un intercambio constante entre los docentes y los alumnos. La presencia y la tarea del docente no se ve mermada por la distancia. La función de apoyo, acompañamiento y andamiaje del docente sólo se concretiza en el momento que se llevan a cabo las interacciones, el momento en el que el campus en línea cobra vida en la cursada concreta, y son estas acciones las que pesan de manera significativa para configurar la calidad de la propuesta. Sin embargo esto no puede ser adelantado como modelo de evaluación. En todo caso puede presentarse a posteriori, como ejemplo, de cómo el docente va ayudando en la construcción del aprendizaje de los alumnos. Existe una asimetría en las condiciones de acreditación entre lo que es presencial y distancia (en línea), que no se sostienen dadas las posibilidades tecnológicas actuales. Si bien la Resolución 1717 promulgada en el año 2004 da cuenta de los entornos mediados por tecnología y de las interacciones, la amplitud de lo que se entiende por interacciones en un campus en línea puede dar lugar a interpretaciones muy diferentes. Resulta difícil modelizar en una normativa las características pedagógicas de una propuesta en línea a fin de establecer patrones de calidad.


En línea no es lineal. Referir la historia de un dispositivo como una sucesión de hechos e inventos no refleja las tensiones, vaivenes y contramarchas que del dispositivo a lo largo de su desarrollo.


Más allá del Estado, los otros actores significativos también tensionan el significado del dispositivo y las plataformas ocupan un lugar relevante. Constituyen el espacio donde se desarrolla una propuesta de e-learning, no son determinantes para una propuesta, pero sí establecen el techo de posibilidades. Ninguna gran propuesta didáctica podrá florecer en una plataforma que no tenga niveles mínimos de usabilidad o de funcionalidades. En tanto muchas de las plataformas disponibles son productos de empresas que buscan posicionar su producto a partir de la presentación de “features” o características que podrían plantear una diferencia respecto de las competidoras. Pero estas características y ventajas pueden ser significativas y positivas para algunos de los otros actores y negativas para los otros. El tema de las plataformas no solo queda atravesado por las cuestiones tecnológicas sino también por cuestiones políticas. En tanto el mercado tiende a la concentración hacia unas pocas empresas globales, y, a su vez, transformando el mercado de la venta del “producto” plataforma a la venta de un “servicio” en el que la plataforma y todos los datos generados en ella son hospedados en los servidores de la empresa oferente, surgen una serie de consideraciones respecto a la seguridad, propiedad y uso de los datos que no están consideradas en las normativas correspondientes.

A modo de cierre, pero no de closure de este artículo, podríamos preguntarnos cuán cerrado está el proceso de “closure” del e-learning, en tanto pareciera que constantemente las reglas del juego van cambiando. Cuán cerca o lejos estamos de poder referir a patrones mínimos comunes para determinar la calidad de una propuesta en línea. Cuán cerca o lejos estamos de aprovechar las posibilidades del aprendizaje en línea para extender la oferta de educación de calidad de manera generalizada?

http://www.pent.org.ar/comunidad/fabio-tarasow


Algunos vínculos para profundizar sobre esa propuesta:
https://sociotecno2.wordpress.com/bijkerpinch/
http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/520933c153e48.pdf