A veinte años de la puesta en marcha de políticas públicas para la Sociedad de la Información (PPSI) en Argentina y en toda la región Latinoamericana, nos abocamos en nuestra investigación a revisar los supuestos conceptuales y políticos bajo los cuales se desarrollan sus estrategias y cuáles son los alcances que se evidencian en los últimos años. Dentro del amplio espectro de las PPSI, focalizamos en el estudio de las políticas para la inclusión digital en Argentina, que fueran identificadas como de acceso universal en las décadas de 1990 y de 2000 . En entre las estrategias adoptadas por los gobiernos se destacaron los programas de acceso comunitario que propiciaban el acceso gratuito a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) mediante el establecimiento de terminales en lugares públicos y centros comunitarios. Estos fueron ampliamente difundidos en la región: en el ámbito de las ONGs se desarrollaron numerosas iniciativas para la promoción y fortalecimiento de los "Telecentros" y en el mundo académico mucho se investigó y escribió sobre ellos. En Argentina, finalizando el segundo gobierno de Carlos Menem, se creó el Programa Nacional Centros Tecnológicos Comunitarios (CTC), que involucró la instalación de alrededor de 1300 centros distribuidos en todo el territorio nacional. El programa fue financiado por el Estado y la participación de los actores sociales se limitó a la inserción de los centros en instituciones huésped, la mayoría de ellas en establecimientos educativos, asociaciones civiles y dependencias municipales. De acuerdo a los resultados de nuestras investigaciones , a poco de andar se evaluó que muchos de los centros nunca abrieron sus puertas, algunos perdieron el equipamiento en el camino y otros fueron aprovechados con fines políticos por sus responsables. La caída del gobierno de De La Rúa y la crisis económica, política y social del país acentuó la ya difícil situación del proyecto y el programa se encontró en una situación de desfinanciación total, en consecuencia los CTC fueron abandonados a su suerte.

Nueva etapa de políticas de inclusión digital

En el año 2011 se creó el Programa Núcleos de Acceso al Conocimiento (NAC), como parte del eje estratégico de inclusión digital del Plan Nacional Argentina Conectada. Los NAC constituyen dispositivos territoriales que tienen por objetivo la reducción de la brecha digital. Son espacios públicos que ofrecen de manera gratuita acceso a la conectividad y a las TIC, para el logro de habilidades digitales, oficios, herramientas de participación, expresión y entretenimiento . Este es un programa poco conocido y de limitada envergadura (se instalaron 279 NAC) si lo comparamos con el programa Conectar Igualdad (PCI); sin embargo lo que lo hace particularmente interesante es que parece una reedición de los CTC, 10 años después. Los NAC, de la misma forma que los CTC, son instalados en espacios comunitarios (instituciones huésped), tales como municipios, Centros Integradores Comunitarios (CIC), universidades, dependencias nacionales, organizaciones sociales, etc. En ninguno de los dos programas hubo participación de las instituciones beneficiarias ni de los municipios en el diseño del mismo. También de similar manera promueve el acceso colectivo a las TIC, acercándolas a las comunidades, a diferencia del PCI que tiene un enfoque individual. Sin embargo podemos establecer algunas diferencias importantes: en primer lugar los NAC cuentan con un excelente equipamiento y conectividad, si bien la gestión del NAC corre por cuenta de la institución huésped subyace una fuerte impronta de la Coordinación Estratégica Nacional. En su desenvolvimiento intervienen múltiples actores, como los docentes de los cursos, técnicos, personal del municipio o de la organización, y se establecen vínculos de cooperación con otras instituciones con las cuales se realizan actividades conjuntas.

El cambio de gobierno de Cristina Kirchner a Mauricio Macri inaugura una nueva etapa en el desarrollo del Programa. La información obtenida hasta ahora indica que los centros se encuentran en un proceso de descentralización de la órbita del gobierno nacional a los municipios o instituciones huésped, de hecho algunos de ellos ya la efectivizaron. Por el momento los NAC están funcionando, pero el Programa como tal se encuentra en un impasse a la espera de las decisiones del nuevo gobierno nacional.

Los NAC por dentro

Los resultados de la encuesta que realizamos a los usuarios de los NAC del AMBA, que formaron parte de nuestra muestra (240 casos), indican que el 73% de los mismos poseen al menos una computadora en su hogar, entre los más jóvenes predominan las computadoras portátiles y este dato está vinculado con los efectos de otros programas como el PCI o el Plan Sarmiento en Buenos Aires. La mayoría de los que poseen computadora cuentan con conexión a Internet y el 84 % de los encuestados utiliza celular con acceso a Internet en el dispositivo (ya sean datos o WI-FI). Casi dos tercios de las personas consultadas son de sexo femenino, muchas de ellas mayores de 50 años. Encontramos dos grandes tipos de usuarios, los que van al NAC para obtener capacitación básica (alfabetización digital) y los que asisten a cursos/talleres que requieren de un piso mínimo de capital tecnológico.

Por otra parte, de las entrevistas a coordinadores de los NAC surge que la impronta territorial de la institución huésped determina en parte su dinámica: en varios de ellos se utiliza como un espacio de contención/inclusión social más que de formación en TIC (por ejemplo se desarrollan talleres de memoria, tejido, pintura, literario, ajedrez, etc.), en otros el espacio de inclusión digital acoge a niños y adolescentes que de otra forma "estarían en la calle". No obstante, los NAC desarrollan muchas actividades y hay un número variable de personas que los utilizan, es decir, existen necesidades reales de acceso y formación en los vecinos de lo barrios donde se emplazan.

Para concluir

En las políticas del Gobierno Argentino en el período de 2005-2015 la noción que subyace sobre la inclusión digital es la respuesta del Estado ante la brecha digital. De acuerdo a lo que expresan los documentos oficiales, supone un esfuerzo de integración social para hacer que más personas puedan acceder (físicamente) y hacer uso (educación, capacitación, generación de conocimiento, participación, otros) de las TIC, y formar parte de la Sociedad de la Información.



En Argentina las acciones y estrategias han sido erráticas y discontinuas -nuevamente la continuidad de los NAC, del PCI y otros programas se ve amenazada por el cambio de gobierno- parece que siempre se vuelve a empezar, a diferencia de otros países de la región como Brasil, Chile y Uruguay, donde las políticas TIC han persistido a pesar de los cambios de signo político de sus gobiernos.

Respecto de las políticas de inclusión específicas de las que venimos hablando, en relación con el período inaugurado en la época menemista, se observa una mayor consistencia y compromiso. Las mismas son coherentes con la tendencia general en la región, donde encontramos regularidades en torno a la justificación teórica de la Sociedad de la Información, como así también un criterio uniforme de lo que se entiende por inclusión digital. Se verifica una mayor concentración en recursos del Estado, en tanto que no se detectan experiencias mixtas, y una fuerte impronta vertical a nivel nacional. A pesar de que los NAC son instalados a "demanda", se perciben los vínculos políticos de las instituciones huésped con el anterior gobierno nacional. Se detecta además que los NAC ofrecen fundamentalmente capacitación, ya sea ésta de alfabetización básica o de formación para el mundo del trabajo, muy lejos de promover la apropiación comunitaria para el empoderamiento de las comunidades y el ejercicio de los derechos ciudadanos que se esperaba años atrás de los CTC. Sin embargo esto no parece desacertado teniendo en cuenta que, si bien en el AMBA se avanzó en el acceso, aún resta mucho por alcanzar en cuanto a la apropiación de las TIC para la superación de la brecha digital, sobre todo en los sectores más vulnerables a los cuales están destinados los NAC.



Por último, cierro con las siguientes preguntas, teniendo en cuenta que la tercera parte de la población argentina es pobre y que a estas políticas se destinan importantes recursos del erario público ¿logran producir cambios en contextos de pobreza?, ¿se conocen las expectativas, necesidades, intereses de los sectores más vulnerables en ésta materia?, las respuestas debe ser objeto de un profundo debate.