La inclusión de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en clases de matemática de nivel secundario no es un tema de debate actual, ya que su necesidad está ampliamente aceptada en la comunidad educativa. Sin embargo, y a pesar de capacitaciones docentes, materiales disponibles, artículos de investigaciones, etc. que surgieron durante los últimos años, todavía no hay consenso en la comunidad académica sobre qué debe hacer un docente de matemática cuando se propone hacer "buen" uso de las TIC en su clase y tampoco sobre qué debe aprender durante su formación para lograrlo. El primer interrogante apunta a reflexionar sobre cuándo usar las TIC, para cuáles contenidos, en qué contexto hacerlo, con qué finalidad, etc., mientras que el segundo nos ubica específicamente en la formación de profesores.

Como estos cuestionamientos están enmarcados en la tarea de enseñar y aprender matemática, vemos la necesidad de situarnos en la formación de profesores porque será allí donde podremos dejar instaladas unas primeras herramientas, experiencias, preguntas, necesidad de reflexión….es decir huellas que señalen la necesidad de continuo aprendizaje para encarar la tarea docente desde el lugar profesional que implica.

Durante varios años trabajamos en un equipo de investigación en la Universidad Nacional de General Sarmiento estudiando problemáticas específicas que atraviesan la formación docente inicial del profesor de matemática, en contexto de su aprendizaje de contenidos de Educación Matemática. Este campo, la Educación Matemática, en continua expansión y con vasta producción en investigación, suma desde hace tiempo, inquietudes, hipótesis, reflexiones y resultados respecto tanto de la formación de profesores como del uso de los recursos tecnológicos para enseñar y aprender matemática y es allí donde se ubican los aportes logrados por nuestro equipo de trabajo.

El punto de partida que adoptamos, hoy en día y luego de años de investigación, nos permite explicitar a qué nos referimos cuando decimos que un docente hace un uso pertinente y significativo de TIC en sus clases de matemática. Entendemos por esto, en primer lugar que quien hace uso de las TIC es el alumno (no el docente) y frente a una tarea específica de matemática (no frente a tareas en las que se aprende el uso de un cierto software). Ahora bien, bajo esas premisas, proponemos que se propicie que sea el estudiante quien decida cuándo utilizar recursos y cuáles, y que a lo largo de la materia el estudiante no solo utilice distintos software, sino que haga búsquedas de información y que utilice los recursos como vías de comunicación con la finalidad de facilitarle su aprendizaje de contenidos matemáticos. Por otra parte, y central: los trabajos propuestos deben favorecer la búsqueda de pruebas matemáticas y deben ser tales que el estudiante pueda evidenciar aspectos matemáticos que quedarían ocultos sin el uso de TIC. Un ejemplo donde se puede ver esto está en ESTE VIDEO .

Cabe señalar, entonces, que el uso de la tecnología para economizar tiempo, graficar más prolijo, motivar o verificar resultados serían usos que no resultan suficientes para satisfacer la pertinencia y significatividad del uso de TIC en la clase de matemática. Es decir… ¡hay mucho más por hacer!

Cuando estudiamos qué tipo de vivencias podría transitar el futuro docente de modo que al momento de dar clases de matemática pudiera proponer un uso pertinente y significativo de TIC nos encontramos con resultados sorprendentes algunos de los cuales mencionamos a continuación (detalles sobre formación de profesores en http://www.researchgate.net/project/Tesis-de-Maestria-7 ).

Respecto a los saberes que deberían tener los futuros docentes, encontramos evidencias sobre que no es necesario conocer el manejo del software previamente a planificar clases con buen uso de TIC. En nuestra experiencia, estudiantes que desconocían un software matemático, y no tenían mucho contacto con recursos informáticos, ni internet en sus casas, produjeron avances significativos que se pusieron de manifiesto en la elaboración de secuencias didácticas con uso adecuado de TIC. Por el contrario, en muchos casos la experticia en el uso de software y de recursos tecnológicos no se tradujo en buenas tareas para llevar a cabo en el aula.

Respecto del tipo de prácticas que podríamos proponer a los futuros docentes en formación, vimos que no basta proponer el uso de TIC en materias de matemática. Esto aporta, pero no es suficiente, como tampoco lo sería cursar asignaturas de Informática. Necesariamente debe abordarse cómo encarar la enseñanza con TIC en asignaturas de Educación Matemática, ya que en estos espacios es donde tiene lugar el planteo didáctico, matemático y la problematización sobre la pertinencia del uso de las tecnologías.

Otro dato interesante muestra que tomar actividades que no estuvieran diseñadas en un principio con la finalidad de ser abordadas con TIC y tratar de modificarlas para que su uso sea relevante, no resulta una estrategia útil para el futuro docente. Por el contrario, resultó muy provechoso partir de situaciones que no estuvieran totalmente delineadas (de un cierto contenido matemático definido) y explorarlas con distintos software permitiéndose a la vez ir ajustando el objetivo de aprendizaje, los recursos y la redacción de la consigna.

A modo de cierre resaltamos que cualquier docente o futuro docente que se embarque en la problemática de diseñar clases de matemática con TIC no necesita ser un experto en el uso de recursos tecnológicos. Podría tener en cuenta cuestiones que favorecen su uso apropiado y aquellas que lo obstaculizan, algunas de ellas como las ya mencionadas; conocer pautas didáctico-matemáticas y estar dispuesto a diseñar, experimentar, revisar, modificar…antes y después de llevar al aula su propuesta.