Esta era digital, marcada por el desarrollo de tecnologías, cada vez más baratas y simples, promueve la innovación del paradigma literario en términos de producción, distribución y consumo. Nuevos textos y formas de leer cuyo abordaje exige superar el reduccionismo instrumental del pasaje de lo impreso a lo digital. Lo digital excede el soporte. La producción de literatura en la era digital presenta nuevos sujetos conscientes de los cambios provocados por la irrupción de la tecnología y la información; sujetos que se nutren de materiales, disciplinas y procedimientos a veces extraños a la esfera literaria. Entre estos autores digitales se encuentran los que producen literatura en soporte digital así como los que desarrollan procedimientos que surgen o se benefician de la informática aunque utilicen un soporte analógico. En esta línea puede colocarse el ambicioso proyecto Xenotexto que el poeta canadiense Christian Bök está desarrollando desde hace unos diez años, combinando criptografía, programación, bioingeniería y poesía.

Bök, profesor de literatura inglesa en la universidad de Calgary, desarrolló un software criptográfico para abordar la primera parte del experimento. Demandó cuatro años la creación de este xenocódigo: un alfabeto cifrado que, a través de la sustitución letra por letra, permite codificar un poema a partir de otro.



Así, el soneto “Orfeo”, genera el soneto “Eurídice”, cada letra empleada en el primero equivale una letra del segundo. Ambos poemas se codifican mutuamente, unidos por el xenocódigo como la doble hélice del ADN. El símil no es casual ya que la segunda parte del experimento consistió en introducir el soneto en una bacteria.

El procedimiento no es nuevo. En 2003 el Dr. Pak Wong codifico la letra de la canción “It's a Small World After All” y la incorporó al ADN de la bacteria D. radiodurans. En 2010 el equipo del genetista Craig Venter introdujo en una bacteria el primer genoma sintético en el que inscribieron sus nombres y un fragmento de Joyce (“Vivir, fracasar, caer, triunfar, recrear vida a partir de la vida”). Este año investigadores del New York Genome Center lograron introducir y recuperar archivos extensos: un sistema operativo y una película de los Lumière. Lejos del exhibicionismo, esto es parte de una línea de investigación que propone al código genético como una alternativa al almacenamiento en soportes analógicos o digitales. A diferencia de estos, que además de su capacidad limitada pueden corromperse o volverse obsoletos con el tiempo, el ADN podría almacenar por miles de años en un espacio ultracompacto más de 215 petabytes (o sea, 215 millones de gigabytes) de información.

El Xenotexto participa de estos desarrollos. Aunque la bacteria que utilizó Bök fue la E. coli el objetivo final es también la D. radiodurans. Esta bacteria es conocida por su resistencia a condiciones extremas que hipotéticamente permitiría que la información almacenada sobreviva incluso a la extinción de la humanidad. Esta articulación de la investigación científica con la praxis artística se inscribe en la tradición del bioarte, Bök proyecta el Xenotexto como un “ejercicio literario que aborda las implicaciones sociológicas de la biotecnología [y] explora el potencial estético de la genética actualizando el aforismo de William S. Burroughs, que declaró que la palabra era un virus”. Lo que lo distingue de obras como Génesis de Eduardo Kac o Tree of Knowledge de Joe Davis es la propuesta de una “poesía viva”.

Bök no se limita a insertar un poema en el ADN de una bacteria sino que, al haber codificado ese poema mediante una versión “química” del alfabeto criptográfico original que asocia mediante sustitución letras y nucleótidos, la bacteria “lee” el poema y produce -“escribe”- una proteína que, decodificada, constituye un nuevo poema lo cual fue confirmado por el Prof. Sui Huang, de la Universidad de Calgary que asiste en los aspectos científicos del proyecto. Las células desarrollan proteínas a partir de la combinación de cadenas de aminoácidos según las “instrucciones” del ADN, Bök busca diseñar “una bacteria primitiva para que se convierta no solo en un archivo duradero que almacene el poema sino también una máquina que escriba un poema”.

La interacción entre ciencia y literatura ya estaba presente en el primer libro de Bök, Crystallography (1994), así como la incorporación de imágenes siguiendo parámetros de la poesía concreta. En la introducción explica que el título se refiere tanto a la ciencia de la cristalografía como a la etimología: cristal (claro) y grafía (escritura). El texto utiliza el lenguaje de la geología para operar una lectura desviada de las poéticas del lenguaje retórico. El objetivo no es la transparencia en la transmisión del mensaje sino un examen exploratorio de sus propios patrones.

Parte de los resultados obtenidos hasta ahora fueron publicados en The Xenotext Book 1 (2015). Aunque Bök omitió “Orfeo” e “Eurídice” (serán parte del segundo volumen), del libro se destacan la complejidad de los procedimientos, la erudición, la belleza del lenguaje y la cohesión entre los textos y el objetivo del experimento. En “Vita Explicata”, que sirve de presentación, sostiene que es
el volumen órfico de un díptico acerca de la biogénesis y la extinción [que] revisita la herencia pastoral de la poesía que admira en la Naturaleza los idilios que rivalizan tanto en belleza como terror. El libro ofrece un primer acercamiento a la genética al tiempo que reformula fábulas sobre el vano deseo de los poetas de rescatar el amor y la vida de la destrucción del infierno. Todos los poetas han rendido homenaje a la inmortalidad de la poesía pero pocos imaginan la posibilidad de escribir poemas capaces de sobrevivir la existencia de nuestra especie, dejando un testimonio de nuestra presencia en el planeta mucho después de que todas las bibliotecas hayan ardido en las hogueras de la perdición
Un testimonio que fusiona la evolución geológica del planeta con la de los planteos estéticos en torno a la relación entre hombre y naturaleza, del caos original a la eventual extinción. Esta fusión de pares de elementos, sintetizada en la imagen de la doble hélice del ADN, aparece como principio organizador -creación y extinción, antigüedad clásica y era digital, verso y prosa, tradición literaria y música popular, lenguaje e imagen, hombre y naturaleza, ciencia y arte- y se condensa en “El nocturno de Orfeo” un soneto en el que no solo la primera y última letra de cada verso forman un doble acróstico que reproduce la dedicatoria del libro sino que compone un anagrama del soneto de John Keats “Cuando temo que pueda dejar de existir” con lo que, afirma Bök, la meditación sobre la mortalidad del poema del inglés se transforma en un una atribulada despedida previa al ingreso del poeta al infierno.

¿En qué sentido es este un texto digital? Además del algoritmo de encriptación, lo digital se expresa en la conciencia de lo que en 1999 Katherine Hayles definió como “condición de virtualidad” y “posthumanismo” para abordar la por entonces aún emergente imbricación de la tecnología, la información y el arte; el modo en que la información virtual, su almacenamiento y transmisión, reconfigura hábitos físicos. Esta conciencia impone reconfiguraciones disciplinares y procedimentales a través de agenciamientos poco frecuentados o inéditos -informática, ciencia-. Bök no se conforma con interpolar fórmulas a la manera de la poesía matemática. La combinación se da, en principio, en los procedimientos restrictivos de construcción de algunas secciones como “La marcha de los nucleótidos”, “Las nucleobases” o “Los virelayes de los aminoácidos”, acrósticos derivados de los modelos atómicos de los aminoácidos en los solo usa palabras que empiecen con C, H, N, O y S (por el Carbono, Hidrógeno, Nitrógeno, Oxígeno y Sulfuro, respectivamente). Al Xenotexto subyace la percepción de la fusión de lo virtual y lo físico sino también de lo científico y lo literario. La estructura helicoidal del ADN que atraviesa el texto culmina en “La hélice Alpha”, un “catálogo delirante” de manifestaciones de imaginería espiral que da cuenta de la “ubicuidad de formas poéticas vivas en tanto todo aparece imbuido con la estructura proteica que sostiene la vida misma”. Es esta percepción la que en última instancia sostiene al proyecto incluso si este, como Orfeo al intentar rescatar a Eurídice, fracasa -de hecho, si la proteína/poema producida por la bacteria no le otorga una ventaja evolutiva, desaparecerá por selección natural-. Una percepción que reformula el dictum de Burroughs afirmando en el “Dogma central”: “El ADN es realmente un casino de signos que preserva, en una serie aleatoria de letras el alineamiento azaroso de ácidos e ideas”.