La economía política del Internet que conocemos depende en gran medida de la neutralidad de la red. La administración del presidente Donald Trump pretende eliminarla. El debate sobre la neutralidad de la red es de gran importancia para el porvenir de Internet. El empoderamiento de los proveedores de acceso a Internet sentaría las bases de una economía política en Internet cualitativamente distinta, seguramente más costosa para el usuario. Ello en la actualidad se discute en Estados Unidos.

¿Qué es neutralidad de la red?

La expresión “neutralidad de la red” es atribuida a Tim Wu, profesor en la Universidad de Columbia. De acuerdo con lo asentado en Wikipedia:
“es el principio por el cual los proveedores de servicios de internet y los gobiernos que regulan Internet deben tratar por igual todo el tráfico de datos que transita por la red, sin discriminar o cobrar diferencialmente a los usuarios segín el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de equipamiento utilizado para el acceso o modo de comunicación”.https://en.wikipedia.org/wiki/Net_neutrality
La neutralidad de la red reposa en el principio de Internet libre, el cual establece que todos los recursos y medios que ofrece Internet deben ser fácilmente accesibles a todos los individuos, organizaciones y empresas. Implica que todos los proveedores de acceso a Internet (ISPs) proporcionen el mismo servicio a todos los usuarios. Sin embargo, se considera correcto priorizar un reducido número de excepciones, como los servicios de emergencia, la gestión de las redes de los operadores, los prestadores de servicios críticos -como teleasistencia- y otros.
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El 26 de febrero de 2015, durante la administración del presidente Barack Obama, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por las siglas de sus iniciales en inglés) , entonces a cargo de cargo de Tom Wheeler (VER TEXTO) consiguió que la banda ancha fuera reclasificada como servicio de telecomunicaciones, con fundamento en el Título II de la Ley de Comunicaciones de 1934 así como en el artículo 706 de la Ley de Telecomunicaciones de 1996. Ello permitió considerar a los proveedores del servicio de Internet (ISP) como “transportistas comunes” e impedir que dictaran condiciones preferentes a cierto tráfico y contenidos a expensas del resto de competidores. Las disposiciones en materia de neutralidad de la red en Estados Unidos entraron en vigor el 12 de junio de 2015.
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En 2015 la United States Telecom Association –organismo comercial que representa los intereses de los grandes proveedores de acceso a Internet (ISPs)- presentó una demanda contra la FCC impugnando la neutralidad de la red. Los grandes proveedores de cable, servicios de telecomunicaciones e Internet sostienen que la FCC no disponía de los facultades jurídicas para establecer la neutralidad de la red. Además argumentan que la sobrerregulación desalienta la inversión para desplegar el servicio de Internet a un mayor número de personas, y que un mercado competitivo aseguraría que los proveedores de banda ancha trataran el tráfico de manera justa. Sin embargo, en junio del año en curso más de 40 pequeños proveedores de Internet enviaron una carta a la FCC destacando que no habían experimentado “ninguna barrera a la inversión”. La derogación de la neutralidad de la red incrementaría el poder de los grandes proveedores de Internet como Comcast, AT&T o Verizon. Ello desplazaría del mercado a los pequeños proveedores de Internet. En junio de 2016 un tribunal de apelaciones de los Estados Unidos en el Circuito de Columbia confirmó las reglas de neutralidad de la red que impulsó la administración del presidente Obama, ratificando la pertinencia de la determinación de la FCC que estableció que el acceso a la banda ancha es tema de interés público y no un lujo. AT&T y otros proveedores de acceso amagaron con apelar tal decisión ante la Suprema Corte.

La contrarreforma de Trump.

En enero del año en curso, Ajit Varadaj Pai, quien se desempeñó como abogado de Verizon fue designado presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones en la administración del presidente Donald Trump. Pai dio a conocer su intención de poder poner fin al “enfoque regulador de utilidad a Internet y restablecer el poder de las fuerzas del mercado en la regulación de Internet. Pai sostiene –como los grandes ISPs- que esto aumentará la inversión en infraestructura y la innovación entre las compañías de banda ancha. En su propuesta además sugiere reorientar la autoridad de la FCC a la Comisión Federal de Comercio (FTC) para supervisar las prácticas de privacidad. Pai también impulsa la necesidad de mantener, modificar o eliminar las reglas de línea brillante de la Orden del Título II que impiden que los proveedores de Internet bloqueen, limiten o prioricen determinados sitios web. Las nuevas reglas permitirían a los proveedores de servicios de Internet (ISP) bloquear sitios web, ralentizarlos, dividir Internet en ‘carriles rápidos’ para las compañías que pagan y ‘carriles lentos’ para el resto”. Pai cuenta con el respaldo del presidente Trump, de la gran mayoría de congresistas del Partido Republicano y, por supuesto, de los poderosos proveedores de acceso a Internet en la Unión Americana.
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El martes 12 de julio diversas compañías de Internet, entre las que destacan Amazon, Twitter, Netflix, Spotify, entre otras, expresaron su enérgico rechazo a las intenciones de la administración del presidente Donald Trump. En el sitio Battle for the Net https://www.battleforthenet.com/#widget-learn-more fue publicada esta convocatoria:
“Esta es una batalla por el futuro de Internet. Comcast, Verizon y AT&T quieren dar fin a la neutralidad de la red para poder imponer cargos extras y controlar lo que ves y haces en línea. El 12 de julio daremos el primer paso para detenerlos. Esta es una batalla por el futuro de Internet. Antes de que hagas culquier otra cosa, envía ahora una carta a la FCC y al congreso (…) Desde el apagón de SOPA hasta el Slowdown de Internet, hemos demostrado una y otra vez que cuando Internet se reúne, podemos detener la censura y la corrupción. Ahora, ¡tenemos que hacerlo de nuevo!”.
Los defensores de la neutralidad de la red sostienen que la neutralidad de la red:
“es el principio básico que protege nuestra libertad de expresión en Internet. El Título II de la Ley de Comunicaciones proporciona la base legal para la neutralidad de la red (…) Internet ha prosperado precisamente por la neutralidad de la red. Es lo que hace a Internet tan vibrante e innovador: un lugar para la creatividad, la libre expresión y el intercambio de ideas. Sin neutralidad de la red, Internet se convertirá más en TV por cable, donde el contenido que ves es lo que tu proveedor pone delante de ti”.
En la referida convocatoria se afirma:
“la censura de los ISPs es un problema serio. Comcast ha estrangulado a Netflix, AT&T ha bloqueado FaceTime; Time Warner Cable ha estrangulado el popular juego League of Legends y Verizon admitió que introducirá carriles rápidos para sitios que pagan -y carriles lentos para todos los demás- si la FCC levanta las reglas. Esto perjudica a los consumidores y a las empresas grandes y pequeñas”.
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Los grandes beneficiarios de la contrarreforma trumpista son los grandes proveedores de servicios de Internet, quienes podrían empezar a operar “un peaje de dos vías”, recaudando dinero de los suscriptores de Internet como de los sitios web que pretendan llegar a esos usuarios a velocidades más rápidas. Es importante señalar que el comportamiento de los grandes ISPs no precisamente ha sido ejemplar. Verizon ha admitido haber manipulando velocidades de datos para “optimizar” el contenido. En 2016 Netflix decidió reducir la calidad de su servicio de video streaming para usuarios de los operadores Verizon y AT&T “con el fin de “proteger a los consumidores de no rebasar los límites de datos móviles”.
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Los grandes proveedores de contenidos en Internet han objetado la iniciativa Trump-Pai. Lauren Culbertson, responsable de asuntos públicos en Twitter afirmó “La Neutralidad de red es esencial para los más de 3,2 millones de personas en todo el mundo que utilizan Internet, el cual afecta casi todos los aspectos de la economía global”.
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Cynthia C. Hogan, vicepresidenta de asuntos públicos de Apple remitió una carta a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) en la cual destacó la necesidad de seguir las reglas establecidas por la administración del presidente Obama para “proteger la neutralidad de la red y no permitir carriles rápidos en línea”[ecfsapi] Apple particularmente definió su posición frente a la posible instauración de los “carriles rápidos”:
“No hay carriles rápidos pagados. Los proveedores de banda ancha no deben crear vías rápidas pagadas en Internet. El levantamiento de la actual prohibición de acuerdos de priorización pagados podría permitir a los proveedores de banda ancha favorecer la transmisión del contenido o los servicios de un proveedor (o el proveedor propio contenidos o servicios en línea) sobre otros contenidos en línea, alterando fundamentalmente Internet que conocemos hoy, en detrimento de los consumidores, la competencia y la innovación. Los consumidores hoy buscan el contenido y los servicios que desean basados en numerosos factores, incluyendo calidad, innovación, facilidad de uso y consideraciones de privacidad. Los carriles rápidos pagados podrían transmisión del tráfico de Internet con neutralidad de contenido con un trato diferenciado del contenido la capacidad de los proveedores en línea o la voluntad de pagar. El resultado sería un Internet con competidores en los que los proveedores en línea son impulsados a alcanzar acuerdos con proveedores de banda estar atrapado en el carril lento y perder clientes debido a un servicio de calidad inferior. Además, podría crear barreras artificiales a la entrada de nuevos servicios en línea, haciendo más difícil para el futuro innovaciones para atraer la inversión y tener éxito. Lo peor de todo, podría permitir una banda ancha centrada en los intereses del o peor de todo, podría permitir a un proveedor de banda ancha, no en el consumidor, elegir a los ganadores y perdedores de Internet, basados en un proveedor de banda ancha como prioridad en lugar de la calidad del servicio”.
El comunicado de Apple además destaca la importancia de la transparencia, la competencia, el desarrollo de inversiones y la innovación como principios clave en el desarrollo de Internet: “Internet es demasiado importante para los consumidores y demasiado esencial para que la innovación quede desprotegida e incierta –concluyó la vocera de Apple-.
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Si bien no hay novedad alguna en los argumentos que presentó Hogan -“Apple solo dijo a la FCC lo que todos pensamos sobre la neutralidad de la red”- [bgr] el pronunciamiento, por el simple hecho de tratarse de Apple -hoy una de las dos marcas más valiosas del mundo- es muy significativo. El idealismo por preservar Internet abierto no precisamente fue la “noble” preocupación que fundamentó la misiva de Hogan a la FCC. Vale la pena tener presente que apenas unas semanas atrás Apple se comprometió a invertir millones de dólares para producir películas así como programas de televisión en línea.
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Sin embargo, el pronunciamiento más importante fue dado en el mes de abril, Tim Berners-Lee –creador de la web- expresó su opinión sobre el tema:
“Cuando inventé la web, no tuve que pedir permiso a nadie, ni tampoco los exitosos empresarios de Internet de Estados Unidos cuando empezaron sus negocios. Para alcanzar todo su potencial, Internet debe seguir siendo un espacio sin permiso para la creatividad, la innovación y la libre expresión. En el mundo actual, las empresas no pueden operar sin Internet, y el acceso a ella está controlado por sólo unos pocos proveedores. Los anuncios de la FCC hoy sugieren que quieren dar un paso atrás y permitir que los jugadores concentrados del mercado para elegir los ganadores y perdedores en línea. Su charla trata de conectar a más personas, pero ¿qué sentido tiene si su ISP sólo le permite ver las películas que eligen, al igual que los viejos tiempos de cable?”[ webfoundation]

Conclusión.

Las repercusiones de lo que sea resuelto en materia de neutralidad de la red, definitivamente trascenderán las fronteras de la Unión Americana, serán globales. El nuevo Internet resultante supondría una nueva economía política de la red. El poder pasaría de los generadores de contenidos a manos de los proveedores de acceso.