La industria del software argentina viene desarrollándose significativamente en el último tiempo, tomando cada año más participación en el PBI país y en la generación de puestos de trabajo. Sin embargo, su estado actual da cuenta de que aún no termina de producir el despegue esperado hace una década atrás, más allá de los resultados positivos que haya obtenido hasta el momento.

Antes de analizar esta industria argentina en relación a su estado y avance, destacamos una serie de medidas que se tomaron desde el Estado Nacional para que hoy podamos hablar de esta industria y su participación en el Producto Bruto Interno.

En esta línea, a grandes rasgos, podemos identificar diversas medidas tendientes a mejorar la infraestructura de comunicaciones, tanto elevando el nivel de acceso de la población a internet como generando nuevos escenarios de negocios favorables para la instalación de nuevos ISP como punto fundamental para que pueda crecer un sector que necesita conectividad de calidad y a precios competitivos; por otro lado, se sancionó la Ley de Promoción de la Industria del Software (2004) y diversas líneas de créditos blandos y ANR destinados a esta área.

Desde hace cerca de dos décadas la industria del software viene creciendo a nivel global, permitiendo a varios países cambiar su matriz productiva de manera rápida sin exigir una inversión estatal de gran porte. A diferencia de otros sectores, esta industria requiere menos inversiones del Estado para poder comenzar a desplegarse. A esta situación debemos añadirle que se trata de un sector de la producción con un bajo nivel de contaminación ambiental (o también conocida como “industria verde”), lo cual la deja en un lugar muy positivo de cara a las industrias tradicionales o pesadas.

En los últimos diez años se realizaron en Argentina inversiones tendientes a permitir que el acceso a internet sea masivo, se amplió el porcentaje de ciudadanos conectados, se potenció el acceso de las PyMES a la tecnología, se realizaron acciones de fomento a las carreras afines y se generaron políticas públicas destinadas al sector del software. Todas estas variables combinadas dieron como resultado que Argentina tenga una industria del Software en crecimiento capaz de generar negocios en el mercado local al mismo tiempo que ubicarse como una de las industrias con muy buen nivel de exportación.

Una de estas acciones para que esta rama de la producción logre posicionarse fue sumar el Fondo Fiduciario para la Promoción de la Industria del Software (FONSOFT) a las convocatorias y ventanillas permanentes disponibles en la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. El FONSOFT es parte de las políticas que surgen en 2004 mediante la Ley de Promoción de la Industria del Software y promueve el fortalecimiento de las actividades de producción de software nacional mediante créditos y subsidios .



Si bien el FONSOFT no logró, a ojos del escriba, cubrir con todas las necesidades del sector en cuanto a acceso a créditos y planes de fomento, podemos ver que su creación permitió que las PyMES del sector pudieran acceder a recursos que les eran impensados en el marco de las ventanillas existentes desde FONTAR. La mayoría de las empresas del sector son del tipo micro PyME, con un promedio de 10 trabajadores/as y con un volumen de facturación alejado de los niveles que maneja FONTAR. Por otra parte, entre los pendientes, podemos nombrar al sector cooperativo quien ha sido históricamente relegado de la inmensa mayoría de los ANR y líneas de crédito blando del sector.

Si miramos las cifras que publica la CESSI (Cámara de la Industria Argentina del Software) podemos dar cuenta del resultado de parte de estas políticas públicas y ver que en 2015 la industria del software empleó a más de 81.800 profesionales, tuvo ventas totales por U$S 3.479 millones y por primera vez superó los U$S 1.000 millones en exportaciones.

Los resultados de la última encuesta publicada por el Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI) perteneciente a la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), arrojaron para el 2015 un aumento promedio del empleo del 5,6%, un crecimiento en las ventas del 29,8% en pesos, y una suba del 12,7% de las exportaciones en dólares (USD) respecto de 2014.

Durante el año pasado las empresas del sector tenían como meta superar su tasa de crecimiento de empleo, estimando la misma en un 8,9%, lo que implicaría la creación de 7.000 nuevos puestos de trabajo, acompañado de una suba en las ventas dentro del mercado interno y en las exportaciones en USD. Sí, no es un error de tipeo, ni mucho menos un viaje al pasado, el uso del potencial obedece a que lamentablemente aún no se han publicado estadísticas sobre el sector que permitan evaluar cuál fue el desempeño del mismo en el año 2016.

En 2015, los gastos en recursos humanos fueron alrededor de tres cuartas partes del costo total en los que incurren en promedio las empresas de software (73%). En este sentido, el perfil técnico más demandado fue el de desarrollador de aplicaciones, con más del 70%, mientras que el puesto que presentó más dificultad al momento de ser cubierto fue el de arquitecto de soluciones, con más del 80%.

En 2015 la inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) aumentó el 20% respecto de 2014, lo que confirma a este tipo de inversiones como las de mayor impacto para lograr un valor diferencial de la oferta en las compañías de software.

También se observa que, a pesar de las retracciones experimentadas en 2009 y 2014, desde el 2005 en la industria del software se ha mostrado un aumento sostenido del empleo año a año, creciendo 149% en el período 2005-2015, con un ritmo anual promedio del 9,7%). Por su parte, las ventas totales en dólares aumentaron un 172% al 11,5% anual, y las exportaciones en USD crecieron 307% al 15,7% anual. Todos los guarismos corresponden a la misma década mencionada.

En relación al mercado externo, poco más del 50% de los ingresos al país proviene de Estados Unidos, seguido por Uruguay y México. A su vez, la actividad con más demanda es el desarrollo de software con casi un 62% dentro del sector, de los cuales el 30,5% pertenece a la industria de Software y Servicios Informáticos, el 21% a Servicios Financieros, y el 10,2% restante al comercio (CESSI, abril de 2016).

Es importante destacar que pese a las políticas de promoción y fomento realizadas, desde el sector indican que sus principales problemas para poder crecer como industria son la falta de profesionales de nivel avanzado y el acceso a crédito.

Si bien esta industria viene escalando en capacidad de exportar soluciones y un porcentaje de sus operaciones se sustenta en el ingreso de divisas, la depreciación del mercado local y las modificaciones acontecidas en la paridad cambiaria lo han afectado. Habrá que esperar la publicación de los balances públicos y privados para poder analizar nuevamente los números del sector y ver si es posible que el mismo llegue o incluso supere las metas que se supieron imponer.