Las tecnologías digitales con su diversidad de herramientas y dispositivos han sido el escenario privilegiado para la apropiación y la acción política feminista, queer y LGBTI+. Le llamaron Primavera Feminista al fenómeno que emergió en las redes sociales en 2015, cuando el movimiento marcó presencia contundente en Facebook, Twitter, YouTube e Instagram. Sin embargo, en nuestra investigación - en Brasil - estamos considerando la existencia de lo que podríamos definir como una “cuarta onda” ciberfeminista, a la que llamamos Ciberfeminismo 3.0. Más que una "onda", nos parece más adecuado pensar en una reactualización del ciberfeminismo, cuyos temas, objetivos y estrategias se diferencian no sólo del primer ciberfeminismo - aquel de las artistas y militantes de los años 90, antes de la existencia de la web - sino también del que vemos en sitios de redes sociales.

Y ¿por qué serían diferentes de lo que venimos viendo en los (mal) llamados medios sociales?

Herederas del ciberfeminismo anarcopunk y liberal de los 90 (acusado de utópico, tecnofílico, eurocéntrico), hijas malparidas de las Guerrilla Girls, ellas hacen y deshacen género y raza en los entornos vituales. Decepcionadas (tal vez nunca fueron ilusas) de las falsas promesas de libertad, descorporización y anonimato en redes descentralizadas, hablamos de grupos de mujeres (cis y trans) que, sin ser homogéneos, se caracterizan por una actitud diferente frente a internet y sus plataformas corporativas más populares: en vez de usarlas intensivamente son reluctantes a los gigantes corporativos de la web (el "GAFAM": Google, Facebook, Apple, Amazon, Microsoft).

Muchas se definen como ciberfeministas, hackfeministas o transhackfeministas. Tienen un enfoque comunitarista; discuten el capitalismo de vigilancia, la concentración monopólica de internet, la misoginia y la violencia en red y el potencial vigilante de su modelo de negocios basado en la venta de datos personales. Pero van más allá de la crítica retórica: sustentan proyectos tecnológicos locales y seguros, autogestionados, independientes, cooperativos. Desarrollan "servidoras" al servicio de proyectos feministas, dispositivos de código abierto y redes comunitarias de internet, dependiendo de su capacidad técnica y financiera, que es reducida.

Ellas trabajan con apoyo de ONGs y con recursos propios, en la formación en hardwares y softwares libres y toman distancia de los hackerspaces y de las comunidades de software libre donde las mujeres sufren discriminaciones y violencias. Pero no solo se ocupan de la producción de tecnologías: crean y discuten las mejores estrategias sociotécnicas para sustentar redes de apoyo a mujeres en situación de violencia, para la organización de comunidades indígenas, para la atención y ayuda en caso de abortos clandestinos. Para estas ciberfeministas las exclusiones y brechas digitales de género son apenas un síntoma y una consecuencia del androcentrismo tecnológico denunciado por las primeras generaciones, en los años ´90. Superadas la fascinación utópica de estas pioneras - cuyos sueños de un mundo hiperconectado, sin razas, clases, ni géneros, fueron desplazados por las injusticias digitales, las segregaciones y violencias típicas de la cultura patriarcal, racista y androcéntrica off y online, esta nueva tecnomilitancia asume, con variantes, una visión descolonial y crítica de las redes digitales. Están en Brasil , México , Bolivia , Guatemala , España y otros territorios, y si bien tienen sitios web, son como un iceberg, lo que no se ve es mayor. Las hay más radicales (nada de Whatsapp ni Telegram, solo Signal) y las más negociadoras, que sustentan páginas en Facebook aunque con mil cuidados.

Decíamos que nos parece que no es correcto hablar de una nueva etapa de ciberfeminismo - que implicaría considerar una temporalidad lineal y evolutiva, superadora de la etapa anterior. En verdad, no sería una caracterización correcta. Mejor es pensarlas como una actualización del ciberfeminismo, impulsada por cuestiones relativas a la privacidad, seguridad, vulnerabilidad y violencias de género en los ambientes digitales. Una versión nueva que recoge las experiencias anteriores y reivindica el control tecnológico con autonomía y soberanía para intentar hacer de internet un bien común, con infraestructuras distribuidas y garantías de neutralidad y libertad. Falta saber en cuanto al alcance político y al horizonte de sus posibilidades reales. O quedarán en sus microcosmos, cercadas por el alambre de púas del capitalismo informacional?



REFERENCIAS:

Vedetas (https://vedetas.org)
Cl4ndestinas (https://clandestina.io)
Olabi-PretaLab https://www.pretalab.com)
Periféricas (http://www.perifericas.com.br/)
Kéfir (https://kefir.red/)
Rancho Electrónico (https://ranchoelectronico.org)
Autodefensa Informática (https://autodefensainformatica.radioalmaina.org/)
Lab Interconectividades (https://lab-interconectividades.net)
Ciberseguras (https://ciberseguras.org)
Imillia Hacker (https://eldesarmador.org/author/la-imilla-hacker.html)
Ciberfeministas GT https://ciberfemgt.noblogs.org/
Calafou https://calafou.org/es