Doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Docente investigador de la Universidad de Los Lagos en Chile.
Miembro de la RED de Investigadores sobre apropiación de tecnologías digitales RIAT.
rcanales@ulagos.cl, http://rcanales.wordpress.com

Los distintos estudios e informes nacionales e internacionales indican que Chile tiene una cobertura tecnológica, infraestructural y de conectividad importante en los Centros Educativos Básicos y Medios urbanos, no así en lo rural. El histórico proyecto Enlaces, política pública discontinuada, actual Centro de innovación http://innovacion.mineduc.cl/, entregaba computadores, conexión a redes de internet, recursos digitales para el aprendizaje, formación para docentes, orientaciones de uso pedagógico y técnico y mantención y gestión de equipamientos tecnológicos, todo asociado a una extensa red de asistencia técnica universitaria (RATE) que cubría las Escuelas y Liceos de lo largo y ancho del país.

Producto de la crisis producida por la pandemia del Covid-19, el sistema educativo vio obligado su tránsito de las clases presenciales a las virtuales y la realidad nos demuestra que el estado de la situación es diametralmente distinta a la observada por los expertos en su momento, véase PNUD (2006), SIMCE TIC (2012), Education at a Glance (2015), CENSO de Informática Educativa (2009, 2012).

¿Cómo impacta la pandemia en el sistema educativo de Chile?

En la actualidad, en el sistema público, aproximadamente el 50% de los estudiantes no tiene acceso a los contenidos digitales que promueve el Ministerio de Educación a través de sus portales educativos Aprendo en Línea https://curriculumnacional.mineduc.cl/ o Educarchile https://www.educarchile.cl/. Las razones son múltiples, pero sobre todo hay cantidad de hogares sin computadoras ni conexión a internet. En Chile internet es de pago, y cuando hay un computador, debe ser compartido con los hermanos/as y con el eventual teletrabajo de los padres y madres.

En este contexto, en la enseñanza básica y media, se aprecian dos Chiles, uno que está asistiendo a clases en línea, con sistemas de videoconferencias y uso de entornos virtuales de aprendizaje y otro con estudiantes intentando completar guías en papel que los profesores/as hacen llegar por distintos medios tradicionales y/o digitales.



¿Están preparados los docentes y las escuelas para usar tecnologías?

La realidad nos demuestra que los profesores/as y estudiantes chilenos tienen las mejores intenciones de llevar adelante el proceso educativo, no obstante las condiciones de base son las que escasean, es por ello que muchos docentes de escuelas públicas empezaron a reproducir guías de aprendizaje en papel y distribuirlas a través de los padres, madres y apoderados, avisándoles por WhatsApp para que pasen a retirarlas, enviando correos electrónicos o a través de visitas domiciliarias, para luego establecer un protocolo básico de reproducción del material en los centros educativos con docentes en turnos éticos, convirtiéndose en espacios de acopio y reproducción del material. Cabe considerar, que muchas familias no tienen los recursos económicos para imprimir las guías en casa o en los cyber café o locutorios.

Asimismo, la estrategia tradicional antes explicada, según el levantamiento de información derivada de la reunión antes descrita, ha sido complementada con la distribución de textos escolares y material de lectura proporcionado a modo de préstamo, por los Centros de Recursos para el Aprendizaje CRAhttp://www.bibliotecas-cra.cl/ de cada Escuela. Los directivos reconocen que ha sido clave el rol del profesor/a Jefe, quien a través de distintos medios contacta a sus estudiantes, padres, madres y apoderados y coordina la entrega de materiales, complementando las guías con talleres en formato digital que son distribuidas además a través de las redes sociales disponibles.

Otro grupo de docentes y establecimientos educacionales, comentan que han producido micro clases a través de cápsulas de video, que luego suben a un canal público de youtube o drive y comparten el enlace con los estudiantes. Esta estrategia y herramienta ha logrado importantes coberturas, toda vez que los estudiantes se las ingenian para conectarse con las micro clases, a través de conexiones de entidades públicas, cuentas y minutos personales, conexiones de vecinos o minutos de celulares de sus padres, descargando el material enviado. Así también, muchos docentes usan masivamente el WhatsApp, con las aplicaciones de texto, audio y en el menor de los casos, con video llamadas para conectarse con sus estudiantes y apoderados.

Llama la atención, que varios docentes reportan satisfactoriamente el uso de la plataforma social de Facebook, subiendo contenidos, creando grupos de trabajo y enviando o recepcionando tareas por esa vía.

Los contactos por videoconferencia, ya sea para clases sincrónicas o reuniones de profesores o de padres, madres y apoderados se utilizan a través de sistemas gratuitos, con las restricciones respectivas; WhatsApp, Zoom https://www.zoom.us/, Hangouts-Meet, Jitsi-Meet https://meet.jit.si/, transmisión en vivo con Youtube y/o Microsoft Teams.



Así, las aplicaciones de Google han sido masivamente utilizadas por distintos docentes, compartiendo archivos a través del drive, implementando trabajos colaborativos con google doc, con la planilla electrónica o presentaciones educativas. Cabe considerar que el Ministerio de Educación de Chile está entregando la alternativa para aquellos establecimientos educacionales públicos que deseen implementar un entorno virtual de aprendizaje, el financiamiento de un dominio para la Escuela con el propósito de implementar G Suite for Education, que es Classroom, pero con las posibilidades de administrar el sistema y los usuarios, cuyo valor fluctúa alrededor de US12 por Escuela al año.

La pandemia ha venido a dejar en evidencia las desigualdades sociales del sistema educativo chileno, cuarentena y distanciamiento social es muy complejo para miles de hogares, toda vez que los o las jefas de hogar están obligados a salir a buscar sustento económico y los servicios básicos que debiera garantizar el estado; salud, vivienda y educación, en el contexto de la economía social de mercado que impera en el país, ha privilegiado en las últimas décadas el fortalecimiento del sistema privado en desmedro de lo público. Sin embargo Chile se destaca por ser un país solidario, que en momentos de crisis, de catástrofes naturales recurrentes por la geografía o estallidos sociales por descontento con el sistema, se vuelca a colaborar con los más necesitados y en este contexto están surgiendo espontáneamente cordones de ayuda a través de ollas comunes, campañas solidarias de canastas familiares y despliegues de profesores/as y voluntarios/as para colaborar en el ámbito escolar con niños y niñas que están quedando al margen del sistema educativo.