Licenciada en Comunicación.
Asistente de investigación en el Programa Usos de Medios Interactivos (UMI-UNGS).


“Hola chicos, ¡bienvenidos a mi canal!”. Niños y niñas youtubers nos invitan a ingresar a su mundo con este cálido recibimiento. YouTube es una plataforma de videos que, desde su creación en 2005, ha crecido velozmente y ha logrado que cada vez más personas la elijan para darse a conocer. Para algunos de ellos, los denominados youtubers, se ha convertido en una forma redituable de vida, y los niños y niñas no son la excepción. Tal es así que dos de los tres youtubers que más ganancias obtuvieron durante 2019 son niños: Ryan Kaji (8), de Estados Unidos, y Nastya (5), de Rusia. Además, YouTube es el principal uso que los niños y niñas dan a Internet desde cualquier dispositivo tecnológico: celular, tablet, computadora o Smart TV.

Sin embargo, conseguir algún tipo de reconocimiento en YouTube no es algo sencillo. Cualquier persona puede subir un video, pero lograr que este sea atractivo, entretenido y atrapante no es fácil. La palabra youtuber precisamente nos remite a la persona que produce un contenido con la intencionalidad de lograr esos objetivos ya sea para ganar notoriedad y/o lucrar con esta actividad. En nuestro caso nos preguntamos: ¿Cómo pueden lograr eso los niños y niñas? Primero existe un factor de diversión, de realizar tareas que ellos realmente disfrutan. Tal es el caso del unboxing, que consiste en abrir paquetes o regalos sobre determinados juguetes o juegos para luego mostrar sus detalles e incluso probarlos. La mayoría de estos niños y niñas comenzaron su canal debido a la filmación de un adulto que lo compartió en YouTube. A partir de allí se repitió de manera periódica como forma de entretenimiento, y luego comenzaron a obtener más seguidores.


Os traigo un nuevo video

Dentro de los niños y niñas youtubers hispanoamericanos podemos destacar a Gibby, MikelTube, Las ratitas, Jugando con Aby, Las aventuras de Dan y Evan, Karim juega, entre otros. Su mayoría procede de España o México y comenzaron entre 2015-2016 desde pequeños ya sea desde los 2 ó 3 años hasta 7 años. A medida que el número de seguidores aumentaba, las producciones de los videos fueron evolucionando como el compromiso de los padres para mejorar la calidad de imagen y sonido. Ninguno de ellos tiene menos de 2 millones de seguidores y sus videos varían entre 15 y 25 minutos. Suelen ser muy coloridos con efectos llamativos y, si bien el foco está puesto en los protagonistas, se interpela al espectador de forma cómplice tratando de integrarlo a la actividad que se desarrolla en cada uno o creando una comunidad de seguidores con nombre propio (por ejemplo: los amigibbys o los fanabycos). Sin embargo, sus seguidores no tienen la posibilidad de interactuar con ellos a través de comentarios ya que YouTube los tiene bloqueados para todo canal que involucre a un menor de edad. Por lo que, algunos de ellos, los más avanzados, complementan su interacción con otras redes sociales como Facebook, Instagram, Tik tok o una página web propia, las cuales están gestionadas por un adulto responsable.

En algunos casos los roles de los padres son evidentes y se muestran en cámara como en MikelTube, Las aventuras de Dan y Evan, Jugando con Aby o Karim juega, ya sea como parte de un sketch armado o en el caso de Karim, con un rol activo ya que es su padre quien desarrolla los juegos mientras que Karim muestra sus reacciones ante tal actividad. Otro caso es el de Aby, en el cual su padre, Edu, está junto a ella con los juguetes que reciben o realizando distintos retos que proponen como entretenimiento. Los padres de los niños y niñas youtubers adoptan el rol de administradores, productores y representantes. No sólo piensan las ideas, producen el contenido y lo llevan a cabo, sino que estimulan el márketing que se desprende de la visibilidad que les genera YouTube. La ganancia no se encuentra solamente en la publicidad que se le hace a determinadas marcas o productos sino en trascender la pantalla con libros o shows musicales. Pero, para llegar a este punto, se ha recorrido un largo camino, del video casero hecho con un celular o una cámara digital que tienen calidad de imagen regular; ahora se puede ver a los niños y niñas con definición nítida, acompañada en algunos casos con una multiplicidad de tomas, con la iluminación adecuada, micrófono acorde, escenarios mejorados y edición de video tal como los efectos de animación agregados. Toda esta producción, no obstante, requiere muchas horas de trabajo tanto de niños y niñas como de adultos. Ya no sólo es un pasatiempo sino que hicieron de esta actividad una profesión en la cual está involucrada toda la familia.



¿Qué sucede en Argentina?

Actualmente, en nuestro país no existen niños o niñas youtubers como los mencionados anteriormente. Si bien el canal argentino más consumido mundialmente está destinado a menores, “El reino infantil”, no se producen contenidos protagonizados por niños y niñas que generen empatía con su público e inviten a pensar la posibilidad de verse como productores de contenidos. Esto sucede tanto en YouTube como en la televisión, un medio que ha perdido espacio ante las nuevas tecnologías y en donde tampoco existe contenido en el que figuren como protagonistas, o que se den a conocer.

Los niños y las niñas youtubers que mencionamos cuentan con el apoyo y ayuda de los adultos, quienes logran que esta actividad tenga periodicidad y cierto standard de calidad. Los estudios que estamos realizando en el UMI demuestran que, por el momento, los chicos y las chicas de Argentina asumen predominantemente una posición de consumidores y no se estimula su potencial como productores de contenidos. Sin embargo, hay quienes ya manifiestan la inquietud y es cuestión de poco tiempo para que se introduzcan de forma productiva en YouTube. Es importante que las personas adultas estén cerca con sus orientaciones y cuidados y no pierdan de vista los riesgos que involucra la exposición infantil.

Referencias: The Highest-Paid YouTube Stars of 2019: The Kids Are Killing It