Las prácticas con TIC en Nivel Inicial son aún un área de vacancia dentro de la agenda de investigación académica y de diseño de políticas públicas educativas. El vínculo entre tecnología y nivel inicial se ha basado, hasta el momento, en la experimentación que cada docente o institución ha podido llevar adelante. Lejos de las políticas públicas que alientan la integración de dispositivos tecnológicos en otros niveles las TIC fueron ingresando exploratoriamente en las prácticas docentes de la primera infancia.

En la actualidad, la mayoría de los países de Latinoamérica, están proyectando políticas públicas tendientes a favorecer el ingreso de tecnología en el nivel inicial. Ahora bien ¿qué lecciones pueden aprenderse de lo hecho en otros niveles ? ¿qué sentido tiene incluir tecnología en el nivel inicial?

Vayamos por partes. Los llamados “Modelos 1 a 1” es decir la entrega de un dispositivo por alumno ha tenido resultados muy poco favorables en términos de incorporación efectiva de esos dispositivos a la enseñanza y, en consecuencia, de mejora de los aprendizajes.

En un trabajo realizado para CIPPEC durante el 2015 respecto del impacto del uso de TIC en la escuela secundaria vimos que, de las tres materias con mayor frecuencia de uso del dispositivo, el 66% lo hacía, como máximo, una vez al mes. En el mismo trabajo identificamos que, además, la mayor demanda estaba vinculada a la búsqueda de información pero no se enseñaba algo fundamental sobre el tema (y de gran impacto en el futuro de la cultura digital): criterios y estrategias de búsqueda, selección y validez de la información encontrada. Tampoco era significativa la producción individual y/o colaborativa, ambas competencias claves en la sociedad de la información.

La capacitación docente masiva, la falta de infraestructura en las escuelas y un modelo curricular vetusto suelen ser explicaciones para estos resultados. A menudo se lee la necesidad de crear espacios curriculares más flexibles, estrategias didácticas personalizadas, trabajo a partir de problemáticas vinculadas al contexto de los estudiantes y fomento del conocimiento colectivo. Resulta extraño que nunca hayan pensado que el nivel inicial tiene mucho aprendizaje recorrido en estas perspectivas que puede ser tomado como modelo para los otros niveles.

Aún siendo invisibilizado, el nivel inicial ha construido un camino en la integración de TIC a sus salones. Desde la inclusión de las viejas PC con software educativo hasta la experimentación con tabletas en la actualidad ha explorado distintas dinámicas de trabajo: el “rincón” de la computadora (un espacio de juego articulado con otros como construcciones, juego dramático, arte, etc) donde los chicos circulan a elección alternativamente o la producción colectiva de cortometrajes, cuentos digitales donde los chicos colectivamente diseñan desde el guión o texto hasta las imágenes y el montaje con aplicaciones como editores de video y sonido o de presentaciones de diapositivas, son sólo dos ejemplos de ello.

Pero la tecnología se ha hecho masiva, los dispositivos se han diversificados y el desarrollo de la tecnología táctil sumado a la proliferación de los llamados smartphone han contribuido a la interacción cotidiana de niños cada vez más pequeños que toman fotos, envían emoticones por whatsapp, graban audios y explorar un sin fin de juegos digitales.



La argumentación fundamental de las políticas masivas de entrega de dispositivos en los niveles primario y secundario ha sido la disminución de la brecha digital de acceso a la tecnología. Asumiendo que el acceso a los teléfonos inteligentes es cada vez más masivo ¿cuál es el sentido de integrar las TIC en el nivel inicial? ¿Qué cosas es necesario enseñar sobre estas tecnologías? ¿en qué aspectos de la enseñanza y del aprendizaje influyen? ¿qué modelos de inclusión de TIC son más adecuados para el nivel?

Con estos interrogantes en mente el Proyecto de educación y nuevas tecnologías de Flacso Argentina (PENT) creó, en 2015, una línea de acción llamada Garabatos con TIC un espacio dirigido a construir conocimiento sobre prácticas educativas con TIC en Nivel Inicial a partir de la conformación de una comunidad de práctica interesada en este tema. Esta comunidad para la reflexión, discusión y exploración de experiencias promueve la convergencia de profesionales con diversidad de miradas para pensar e impulsar proyectos pedagógicos con el uso de tecnologías posibles, valiosos y contextualizados en el nivel inicial.

En este contexto, en noviembre de 2015, realizamos un panel de intercambio llamado: Cuatro aproximaciones para garabatear con TIC. En él se abordaron cuatro temáticas introductorias: la formación docente con tecnología, la caracterización de la infancia en la sociedad del conocimiento, relato de experiencias de inclusión de TIC en el nivel y desafíos para las nuevas alfabetizaciones. Las conferencias se encuentran disponibles en http://www.pent.org.ar/garabatos

Algunas de las ideas que surgieron en él ayudan a responder, al menos incipientemente, aquellos interrogantes. Las TIC tienen sentido en el nivel inicial porque usar las tic no significa comprender la compleja trama que se esconde detrás de ella. La construcción de lo real como diferente de lo fantástico es hoy un desafío más complejo: todos interactuamos con metáforas visuales que tienen existencia real. Es común ver a los niños trasladar acciones como “abrir” o “hacer clic” a elementos que, claramente, tienen lógicas más analógicas, por ejemplo un libro de cuentos impreso o un muñeco de trapo. Ayudar a construir esta diversidad implica también pensar en los múltiples entramados entre lo público y lo privado en los que se va configurando esta nueva realidad con todas las consecuencias que tiene “hacer clic”.

También la adquisición de la lectoescritura supone hoy una interacción constante entre símbolos, letras y sonidos en innumerables combinaciones que requiere repensar las estrategias de acceso a la alfabetización que, cada vez más, supone dominar varios códigos diferentes entre sí.

Es necesario ayudar a construir criterios de verdad, de selección de información, de postura ética ante las cosas y es la primera infancia, desde el nivel inicial hasta el primer ciclo de la escuela primaria, el momento evolutivo más propicio para ir sembrando los grandes temas que habrá que abordar en los años posteriores.

Y un tema más: las familias. El nivel inicial es aquel donde las familias están más cerca. Hay que aprovechar ese espacio para hacer una formación extensiva que permita a los adultos tomar mejores decisiones en relación con el cuidado y la crianza antes de que los chicos ingresen al espacio público digital simbolizado hoy por las redes sociales. Si los padres y docentes juntos acompañamos este proceso de crecimiento en la cultura digital tendremos adolescentes más proactivos y más seguros en dicho espacio.